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domingo, 19 de febrero de 2012

La tarea del pastor



Esta sencilla reflexión nos hará recordar la tarea y la responsabilidad que tenemos al pastorear las ovejas del rebaño del Señor, el Buen Pastor, el Príncipe de los pastores,  ‘no como haciéndonos dueños de las porciones del rebaño que nos han sido asignadas por suerte, que son heredad y posesión del Señor’   (trad. ampliada de 1º Pe. 5.3a).


 El buen pastor conduce a las ovejas por el buen camino. No es cuestión de llevar a las ovejas a comer buenos pastos afrontando peligros innecesarios y precipicios que las puedan desbarrancar. La clave está en conducirlas a buenos pastos, transitando por caminos seguros.

 También proporciona a las ovejas el pasto apropiado.  No es darles a las ovejas cualquier alimento o pasto, con tal que llenen sus vientres: hay que llevarlas a comer el alimento apropiado para ellas, por ejemplo, pastos tiernos para los corderitos.

 Un pastor amante lleva a las ovejas a aguas tranquilas y frescas.  Hay aguas contaminadas o sulfuradas, que es preciso conocer y evitar, dándoles a las ovejas un lugar tranquilo para beber, y seguro. Los que conocen algo de la vida y costumbres de los animales, saben que un león espera el momento en que su víctima va a beber para atacarla. Porque sabe que la víctima está relajada y tranquila, ya que no tiene que cuidarse de que le roben su alimento: es sólo agua en abundancia para saciar su sed.

 Protege a las ovejas del peligro.  La protección significa que el pastor les proporciona a sus ovejas un marco de seguridad y confianza, dentro del cual ellas tengan tranquilidad, serenidad, certeza de que serán amparadas.

 El pastor del que hablamos defiende a las ovejas del enemigo.  Aunque el pastor construya una fortaleza para redil de sus ovejas, existe la posibilidad de un sorpresivo o sutil ataque de lobos, osos o leones; ya sea por descuido del pastor -porque es humano e imperfecto- o porque hay alguna abertura en el redil. Es entonces que el pastor utiliza sus armas para defender a las ovejas, del enemigo.

 No estamos discutiendo aquí qué es más importante o qué es menos importante.  Lo esencial en un pastor de ovejas es el  conocimiento.

Si no tiene conocimiento de cuál es el buen camino, conducirá a las ovejas a cualquier parte, con peligro de encontrarse con fieras o con precipicios, con la consiguiente pérdida de muchas ovejas.

Si no tiene conocimiento de cuál es el alimento apropiado, las ovejas no serán bien alimentadas; por lo tanto, se enfermarán y no tendrán la calidad de lana y carne ideales.

Si no tiene conocimiento de dónde están las aguas seguras y tranquilas para sus ovejas, éstas beberán aguas contaminadas, o serán presa del enemigo, que las está esperando.

Si no tiene conocimiento, el pastor no entenderá el peligro y conducirá a las ovejas a un serio accidente, a un extravío o a una muerte segura.

Si no tiene conocimiento, no sabrá utilizar las armas de defensa apropiadamente; incluso el mismo pastor correrá peligro de morir en las garras del enemigo.

Además del motivo indicado al principio, hay un segundo motivo de esta explicación: iluminar a los creyentes, en razón de la idea que se está extendiendo en sectores evangélicos, la cual afirma que ‘ no es de importancia fundamental el estudio y conocimiento profundo de la Santa Biblia, la Palabra de Dios, ni la mucha teología, ya que lo verdaderamente importante es la vida de santidad, el aspecto práctico de la vida cristiana ’.

 Hay otras consideraciones igualmente importantes, que tienen que ver con la tarea pastoral: el amor por las ovejas bajo nuestra responsabilidad es otro de los rasgos fundamentales de un pastor; así como el pastorear no por obligación sino voluntariamente según Dios; no por afán de ganancia deshonesta sino con buen ánimo.

Debemos ser para el rebaño  ejemplos o modelos  de lo que es el Señor, sabiendo que, cuando Él aparezca, recibiremos de sus propias manos la corona de gloria, que no se marchita como las coronas de laureles  ( 1ª Pe. 5.4 ) .

Y el pastor responsable no solamente se ocupa de las ovejas que están en el redil: va a buscar a la que se extravió, hasta encontrarla.  ( Lc 15.4 ).

¡Qué grande, pero a la vez, hermosa tarea la de pastorear la grey del Señor!

Marcos Andrés Nehoda Sneka – Pastor - Buenos Aires, Argentina

© Protestante Digital 2012

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