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jueves, 5 de abril de 2012

La peregrinación del creyente a la cruz


Juan 12: 23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado
 24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
 26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.
  27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

Todos sabemos que Jesús recorrió el camino al Calvario, pero ¿sabía usted que los creyentes también hacen una peregrinación a la cruz? Todos hemos sido crucificados con Cristo, pero los que tienen hambre de Él disfrutan de una experiencia más profunda de esa realidad. El Señor los toma tiernamente de la mano y los conduce a la cruz. A pesar de que este es el último lugar al que alguien quiere ir, es la única manera de ser partícipe de lo mejor que tiene Dios para nosotros.


El viaje a la cruz no es un viaje que uno hace con familiares y amigos. Es un viaje solitario con Cristo. Él nos quita todas las personas y todas las cosas de las que habíamos estado dependiendo, para que aprendamos a confiar solo en Él. Mientras estamos en la cruz, Él nos quita el autoengaño, hasta que comenzamos a vernos de la manera que Él nos ve. Muy pronto nuestro egocentrismo, nuestros defectos y nuestros fracasos quedan al descubierto.


La cruz es un lugar de quebrantamiento, necesario para dar fruto. Si nos aferramos a nuestras vidas y nos negamos a hacer esta peregrinación, seremos como un grano de trigo que nunca fue plantado. Pero quienes están dispuestos a morir a sí mismos, producirán una abundancia de fruto espiritual. La única manera como Cristo puede vivir a través de nosotros es aceptando ser crucificados junto con Él.


Dios no quiere que usted esté satisfecho solo con su salvación. Hay mucho más que Él desea darle y realizar a través de usted. ¿Está dispuesto a tomar el camino a la cruz? Sí, es doloroso, pero las recompensas en esta vida y en la eternidad superarán con creces cualquier sufrimiento que usted experimente.


Fuentes: En Contacto

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