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sábado, 14 de abril de 2012

PAZ EN LA TORMENTA



Lectura: Salmo 37:1-11.

"Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él, y Él hará" Salmo 37:5

Durante una terrible tormenta en el océano, un pequeño barco de pasajeros se bamboleaba precariamente en la rugiente tempestad. Habían atado los muebles y todo lo que pudiera moverse, y los pasajeros estaban encerrados en sus camarotes para permanecer a salvo. Muchos de los que estaban a bordo pensaron que el barco se hundiría.

Finalmente, un pasajero que estaba decidido a averiguar si había esperanzas de sobrevivir fue a ver al capitán. Aferrándose a las paredes y los pasamanos, llegó hasta la cubierta azotada por las olas, subió por una escalera y llegó hasta la timonera. Notó que el barco estaba cerca de la orilla, y entre rocas recortadas. Parecía que el capitán estaba tratando de llegar a la protección de una bahía tranquila que había más adelante. Como sabía que el hombre no lo oiría por el ruido del viento y de las olas, el capitán simplemente se dio vuelta sin hablar, miró el preocupado pasajero y sonrió. Sintiéndose más tranquilo, el hombre regresó donde estaban los demás y dijo: "No tengan miedo. Todo está bien. He visto el rostro del capitán y está sonriendo".

Cuando nos azotan las tormentas en la vida, quizá nos veamos tentados a desesperarnos; pero, si miramos a nuestro Capitán soberano y le encomendamos nuestro camino (Salmo 37:5), hallaremos paz incluso en medio de la confusión. Podemos confiar en que Él nos ayudará a salir de la tormenta.

Reflexión: Dios puede calmar la tormenta a tu alrededor, pero, por lo general, aplaca la que hay en tu interior.


Fuentes: Devocional Diario.org

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