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martes, 15 de mayo de 2012

La influencia familiar: ¿Buena o mala?



Proverbios 22.6 nos dice: “Instruye al niño en el camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. ¡Qué gran responsabilidad para los padres! Las crónicas del linaje real (1 R 15-­16) muestran que nuestro grado de sometimiento a Dios se refleja a menudo en la vida de nuestros descendientes.


Es cierto que los hijos, a la larga, crecerán y tomarán sus propias decisiones. Hay padres devotos que sufren por las malas decisiones de sus hijos. Asimismo, algunos hijos que han tenido un trasfondo de esclavitud al pecado, se han convertido en personas virtuosas e íntegras.

Como padres, hemos recibido una tarea muy importante: modelar y enseñar a vivir a nuestros hijos de acuerdo con la Palabra de Dios. Felizmente, no tenemos que depender de nosotros mismos por sabiduría. Ser buenos padres implica oración, autoevaluación, buena orientación espiritual, y corrección cuidadosa.

Comience pensando en cómo respondería usted las siguientes preguntas: ¿Qué lugar tendrán Cristo, la Palabra de Dios, y la iglesia en la vida de mis hijos? ¿Buscarán la dirección de Dios como la guía por excelencia para tomar sus decisiones? ¿Desarrollarán relaciones fuertes con personas temerosas de Dios? Al buscar respuestas, pídale a Dios que le indique la verdad, ya que el autoexamen puede ser difícil.

Al pensar en su influencia como padre o madre, espere ver aspectos positivos y negativos. El objetivo no es la autocondenación. Aunque sus hijos sean ya adultos, puede pedirles perdón, decirles lo que ha aprendido, y ser ejemplo de una vida piadosa, comenzando ahora mismo.

Deuteronomio 6:
6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Fuentes: En Contacto

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