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jueves, 21 de junio de 2012

Perdona y Perdónate a Ti Mismo



Estuve mirando una película hace como tres meses, si mal no recuerdo, se trataba de las persecuciones judías en Francia; se trataba de una familia de cuatro, papá, mamá y cría; un niño y una niña; la actriz principal era la niña.


Recuerdo que cuando se inicio la película, llegó la milicia que perseguían a los judíos; el niño y la niña estaban en el cuarto; la niña que sabía de que se trataba, inmediatamente escondió al niño, que era más pequeño y cerró la puerta con llave, se llevo la llave y le dijo que no se moviera de ahí hasta que ella volviera.

Esta familia la llevaron como a un campamento donde todo estaba alambrado y militarizados; separaron a los padres; cada uno por su sitio; la niña se quedo sola con los demás niños que estaban prisioneros.
Al cabo de un tiempo; esta niña logró escaparse; pero cuando llego al lugar, ya el apartamento pertenecía a otra familia y para sorpresa cuando fue y abrió el escondiste, encontró al hermano muerto, pues nunca se movió de ahí en obediencia a ella; dijo yo.

La niña creció y pudo venir a EE.UU; pero todo el tiempo se le veía la amargura en la cara; una joven linda, pero amargada; conoció a un hombre, se caso, tuvo un hijo y al cabo de un tiempo tomo su vehículo y se estrelló delante de una patana, se quito la vida.

Tal vez muchos de nosotros no nos hemos quitado la vida, pero somos como muerto andando, vivimos una vida amargada, de aburrimiento; nos da los mismo, parece ser que nuestra vida no tiene sentido.

Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Mateo 11: 28
Porque yo he de satisfacer al alma cansada y he de saciar a toda alma atribulada. Jeremías 31:25

La biblia dice que Dios nos hará descansar, pero nosotros muchas veces nos confiamos en eso y no depositamos nuestra carga en el Señor  ni tampoco le dejamos que nos ayude.

El perdón tiene dos vertiente, uno que va para allá y otra vertiente que viene para acá; si deseamos tener sanidad espiritual debemos aprender a perdonar a quienes nos ofendieron en el pasado y también en la vida actual.

Muchos de nosotros perdonamos a quienes no ofendieron, a quienes nos agobian; pero hay algo aun más importante en el perdón y es el perdonarnos a nosotros mismo; sino nos perdonamos a nosotros mismo, viviremos una vida miserable y amargada, como la niña de la película.

Félix Abreu

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