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lunes, 18 de junio de 2012

¿Qué hacer si nuestros hijos ven pornografía?¿Cómo evitarlo?


Como padres debemos estar al tanto y ser muy cuidadosos con el contenido que ven nuestros hijos en Internet o la televisión... 

Como padres debemos estar al tanto y ser muy cuidadosos con el contenido que ven nuestros hijos en Internet o la televisión...
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l día que Susana sorprendió a su hijo de siete años viendo pornografía en la Internet, se sintió tan indignada que le apagó con furia el computador, lo tomó de una oreja y lo llevó al cuarto mientras dejaba escapar todo tipo de amenazas que el muchacho interpretó como intimidatorias y fundamento para aislarse de sus padres.

 
Tiempo después comprendió que había sido una reacción desacertada. Lo próximo que encontró bajo el colchón de la cama del muchacho, fueron revistas y fotografías. ¡No sabía qué hacer ante esta situación!
 
Juan, el vecino, optó por lo que creyó más conveniente: vender el computador. Apenas supo que su hija chateaba en horas de la noche con un joven mayor, puso un clasificado ofreciendo el aparato. En tres días sólo quedaba el espacio libre, y la sensación de que algo faltaba en casa.
 
No obstante, la situación no se resolvió. La jovencita continuaba comunicándose con el chico en una sala de Internet, cercana al colegio donde cursaba la secundaria. ¡Ahora lo hacía libremente, sin la restricción de sus padres!
 
Si es padre, una situación así ¿le ha ocurrido alguna vez?¿Se sintió desesperado, en medio de un callejón sin salida?¿Cuál fue su reacción y qué decisiones tomón? Probablemente el tema le interesa porque sabe en carne propia lo que se siente al descubrir que los hijos consultan pornografía y contenido inmoral…
 
Es fundamental que estemos atentos a los programas de televisión o páginas de Internet que consultan nuestros hijos…
 
 
¿Qué ven nuestros hijos en Internet y televisión?
 
Con la facilidad que tenemos de adquirir electrodomésticos, es muy común que encontremos varios televisores en casa, dos computadores—uno de mesa y otro portátil—y cada uno de los componentes de la familia con un moderno sistema de celular. Cada uno chateando, sin importante el otro. Individualismo en su máxima expresión.
 
Una encuesta realizada por la Fundación Latinoamérica, entre audiencia de Latinoamérica, señala que el 49% de los hogares tienen más de un receptor de televisión en casa; el 65% de los menores de edad, gustan de ver programas a solas, lo que literalmente les aísla de sus padres, el 60% de los padres consideran que no está mal que sus pequeños tengan televisor en su habitación y del conjunto de menores, sólo el 35% ven televisión acompañados.
 
El mayor problema es, ¿qué tipo de programación ven nuestros hijos?¿De qué tipo de información están llenando su mente (Cf. Filipenses 4:8)? Buena parte de lo que reciben a través de programas, películas y documentales está asociado a pornografía y violencia.
 
Los progenitores no deben dejar en manos de la televisión la formación de sus hijos, ya que como coinciden en asegurarlo los especialistas, la información tergiversada lleva a comportamientos violentos, abusivos, inmorales, y por supuesto, el afincamiento de los antivalores.
 
Refiriéndose a la programación televisiva que ven nuestros hijos, el sicólogo Guillermo González, señala que “…lo real es que tienden a imitar comportamientos, y para que no naufraguen, deben tener otro tipo de información que los orienten sobre cuál es la verdad, en el momento de analizar lo que ven”(Revista Nueva. Nro. 1273. Colombia. 12/06/2012. Pg. 47).
 
Ahora, ¿qué hacer si descubrimos que nuestros hijos están consultando pornografía a través de uno de los modernos vehículos de comunicación de los que disponen? El primer consejo es no recriminarlos sino abrir puertas de diálogo con el fin de poder explicarles el error en el que han incurrido.
 
 
En el proceso de orientar a nuestros hijos sobre los peligros de la pornografía, es esencial que seamos comprensivos y amorosos en nuestra calidad de padres…
 
La sicóloga colombiana, Martha Mejía, señala respecto a que los chicos hayan visto imágenes o películas inmorales, que es necesario “…hacerles saber a los adolescentes que el sexo es un deber y un derecho del ser humano y no solamente disfrute del momento. Explicarles que esa manera como están viendo el sexo, a través de lo que difunde la pornografía, no corresponde a la realidad, y que sólo buscan ganancias generando desinformación. Hacerles entender que el cuerpo es sagrado, un templo, y que deben quererlo, cuidarlo y respetarlo”(Revista Nueva. Nro. 1273. Colombia. 21/06/2012. Pg. 46)
 
Recuerde, debemos siempre estar atentos a la información que reciben y procesan nuestros hijos. El sicólogo Guillermo González, enfatiza que “La educación sobre el sexo debe impartirse en el hogar. Las instituciones educativas son un complemento. Por tanto, es necesario acompañar constantemente a los hijos para ver la televisión y darse cuenta con quién se relaciona en la Internet. Es indispensable, como también lo es, que no nos de miedo abrir constantemente el computador que consultan nuestros hijos, preparados, porque es probable que en algún momento nos encontremos con sorpresas desagradables y debemos guiarlos apropiadamente” (Revista Nueva. Nro. 1273. Colombia. 21/06/2012. Pg. 46)
 
¿Está usted atento a la información que reciben sus hijos? Hoy es el día que revise la situación, y con ayuda de Dios, tome una decisión apropiada en cuanto al camino que debe tomar. Y la forma sabia que debe asumir si se entera de que tienen interrogantes respecto al sexo o si la información que reciben, viene siendo tergiversada.
 
Cuidar de nuestros hijos, una enorme responsabilidad
 
Nuestros hijos son muy valiosos, y debemos cuidarlos, orientarlos e instruirlos. Esa es la razón por la que no podemos delegar su formación al colegio o al llamado monstruo de las pantallas y que se compone de tres cabezas terribles: el televisor, el computador y los modernos teléfonos celulares.
 
Cuando vamos a las Escrituras encontramos una exhortación que cobra particular vigencia en nuestros días de parte del Señor Jesús: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. ”(Mateo 18:3-5)
 
Generalmente cuanto queda grabado en la mente de los niños y adolescentes persiste en el tiempo. Es más: gran parte de su comportamiento adulto toma fundamento en lo que vio, oyo y experimentó durante la más tierna infancia y los años sucesivos.
 
Conozco infinidad de casos de personas que todavía están marcadas por el rechazo que recibieron en su niñez, como también, tuve conocimiento de alguien que tenía un comportamiento inmoral porque lo veía reiteradamente en su hogar.
 
La pornografía y las enseñanzas tergiversadas que reciben a través de la televisión, la internet o los modernos sistemas de comunicación, se anidan en sus mentes donde—de acuerdo con estudios científicos—se almacenan bancos de imágenes que terminan ejerciendo influencia en el comportamiento de la personal. Muchos de quienes han sido acusados de violación, veían pornografía en su infancia y llegaron a niveles muy profundos en su adicción, hasta que quisieron materializarla.
 
Ahora, quien abusa, rechaza o enseña –con mal ejemplo—un comportamiento perverso en un niño, acarrea juicio, como enseñó el Señor Jesús: Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!”(Mateo 18:6-9)
 
Es necesario que, en nuestra condición de padres, tomemos especial cuidado del tipo de enseñanza que reciben nuestros hijos, los instruyamos apropiadamente y permitamos que se edifiquen en principios y valores que trascienden en el tiempo, y les cimentan para alcanzar el éxito en todas las áreas de su vida.
 
¿Ya recibió a Jesucristo como Señor y Salvador de su vida? Le hago esta pregunta porque es fundamental y le permitirá determinar dónde se encuentra ahora y, por supuesto, dónde pasará la eternidad. Si no le ha abierto las puertas de su corazón, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que es la mejor decisión, de la que jamás se arrepentirá.

Por Fernando Alexis Jiménez

Fuente: Estudios Bíblicos

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