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domingo, 12 de marzo de 2017

Educación Sexual, las preguntas más comunes.


A continuación damos respuesta a los interrogantes más frecuentes que se presentan en la tarea de enseñar.
¿Si mi hijo nunca pregunta de sexo?


Algunos niños, con tan sólo cinco o seis años, ya comienzan a preguntar acerca de temas relacionados con lo sexual. Otros, en cambio, pueden tener diez u once y nunca formular una pregunta. Lo que usted debe entender es que ellos recibirán información de otros medios, la mayoría de las veces retaceada y deformada.

Desde los cinco hasta los diez u once años, evalúe el desarrollo particular de su hijo. Unos maduran antes que otros. Siga de cerca cada cambio y vaya compartiendo información en la medida en que nota la recepción de su mensaje. Sugerimos leer el libro ¡Cuidado! Llegaron los adolescentes, disponible en nuestro sitio www.placeresperfectos.com.ar


¿Si lo encuentro masturbándose?

Independientemente de la edad de su hijo o hija, por favor, no ponga cara de nada y no condene. La sensación de repulsa que un padre o madre expresen quedará en la mente de ese niño o adolescente y puede generar problemas sexuales en la vida adulta, por la asociación a una intensa culpa y vergüenza.

Si la conducta masturbatoria ocurre a muy temprana edad, frente a cualquier persona y de manera compulsiva, se recomienda la consulta con un especialista, por el simple motivo de que la masturbación representa una manera en la que se expresa alguna angustia o trauma: desde una pérdida o un conflicto de los padres, hasta una mudanza, por dar algún ejemplo.


A temprana edad, se recomienda a los padres no pegarle en las manos, ni condenar con severidad, sino distraer la atención del niño o niña sin dar mayor importancia al hecho.
Si eso no da resultado y el lenguaje está desarrollado, es conveniente sentarse a charlar para explicar la diferencia entre privado y público, haciendo el encargo adicional de no introducir nada en los orificios naturales.

La masturbación forma parte del descubrimiento del propio cuerpo. Muchos niños descubren la zona genital como sitio de placer y, por ello, repiten la acción de tocarse o frotarse. No implica nada malo o pernicioso.

No significa que es pervertido o que algo funciona mal.

Entiéndase bien, no estamos haciendo una apología para que la gente ande masturbándose, pero debemos humanizar la sexualidad. Algunos sostienen que la masturbación es siempre mala porque se asocia a pensamientos ‘sucios’. Sin embargo, las personas con discapacidad mental severa, cuya edad mental no supera los tres años, a menudo tienen conductas masturbatorias y no poseen la capacidad de articular un pensamiento. Recurren a esa conducta por el placer mismo, de lo que se deduce que no siempre se asocia con pensamientos ‘sucios’. Por otra parte, hay personas que tienen la mente saturada de cosas feas y no se tocan nunca los genitales.


¿Si todos los días viene con algo nuevo? ¿Puede ser un pervertido más adelante?

El problema sobreviene si lo único que pregunta se relaciona con lo sexual. Aquí hay que abrir los ojos, puede ser por simple curiosidad, no podemos descartarlo; pero también puede significar que alguien más grande le haya enseñado contenidos sexuales explícitos o lo haya hecho partícipe de alguna actividad sexual. Para indagar, debe actuarse con naturalidad, preguntar sin direccionar; es decir, sin sugerir respuestas, y observar con atención tanto los juegos entre niños como la proximidad con otras personas mayores. Esté más cerca, preste atención a cosas que suelen pasarse por alto.

¿Si pregunta una y otra vez lo mismo?

Una manera de afianzar lo enseñado en una oportunidad anterior, es comenzar diciendo: “¿te acuerdas de que el otro día hablamos de esto…?” Si el niño o niña recuerda ese momento particular, puede ser que también recuerde qué se dijo. Lo aconsejable es invitarlo a sentarse a nuestro lado, e intentemos que relate lo que recuerda. A veces es suficiente para dar por finalizada esa cuestión. En otras oportunidades, se deberá repetir el concepto hasta que sea entendido. Si surgen nuevas preguntas, se responde puntualmente.


Finalmente, antes de que otros actores sociales impartan educación sexual según los valores de una sociedad sin temor de Dios, el deseo de nuestro corazón es que usted, como padre o madre instruya a sus hijos de manera positiva y según el plan de Dios para la sexualidad. Atrévase a dar este paso, Dios está de su lado.

Fuentes: Restauración Sexual

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