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lunes, 13 de agosto de 2012

Pasar por el Sufrimiento.



Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros. – Isaías 25:8.

• Los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien. – 1 Pedro 4:19.

Todos, en un momento u otro, pasamos por el sufrimiento, tanto físico como moral. A veces nos sentimos incomprendidos, solos e incluso rechazados. ¿Y qué decir del dolor que nos causa ver sufrir a nuestros seres queridos? Hace poco un compañero de trabajo me decía: «¿Y qué hace Dios en todo esto?». Su pregunta era una mezcla de tristeza y rebeldía. Sin embargo, la fe cristiana da una verdadera respuesta al sufrimiento. 

¡Esta respuesta es Jesús, sus propios sufrimientos y su muerte! Por medio de Él Dios llega a lo más profundo de nuestra existencia, hasta el interior de nuestros sufrimientos. Alguien dijo: «Dios no vino para eliminar el sufrimiento, tampoco vino para explicarlo, sino a llenarlo de su presencia».

Hallamos el alivio cuando, por la fe, acudimos a la cruz de Cristo. Ésta es la prueba más grande del amor del Hijo de Dios, quien aceptó morir para salvarnos de la muerte eterna, es decir, de la eterna separación de Dios. La resurrección de Jesucristo es la prueba de la victoria final de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio, del bien sobre el mal.

El creyente no explica el sufrimiento, sino que lo atraviesa con el Señor. Su presencia cambia todo. A través del sufrimiento aprende a ser más solidario y misericordioso. Ora para saber cómo manifestar un poco de la compasión de su Señor ante el dolor de los demás. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder… tu potencia a todos los que han de venir.

Fuentes: Amen, amen

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