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miércoles, 5 de septiembre de 2012

EL MILAGRO DE LA TRANSFIGURACION


Base Bíblica: Marcos 8:31-33; 9:2-13

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad (Juan 1:14).
La transfiguración de Jesús ante tres de sus discípulos se enumera entre los milagros que registra Marcos en su evangelio. Este evento cobró una enorme importancia en vista de la debilidad y flaqueza espiritual de los discípulos una vez enterados de que su Maestro iba a morir pronto.
Cuando Jesús vio el desaliento que asomaba en ellos decidió escoger a los tres más representativos de entre los doce y los llevó a “un monte alto” y allí les manifestó su gloria. Tan indeleble fue este hecho para ellos que sesenta años después, Juan aún recordaba con entusiasmo y firmeza de fe esta experiencia trascendente.

Para nosotros tiene mucho significado este milagro. Nos enseña cómo Jesús puede llevarnos a una cumbre esplendorosa en nuestra vida cristiana con el fin de prepararnos para cuando tengamos que pasar por el valle de la sombra de muerte. ¿No es así como la vida del creyente va entre tribulaciones y victorias, entre momentos alegres y tristes, entre cumbres y valles? La madurez cristiana consiste en ser sobrios ante la euforia de las fiestas y firmes ante los lamentos de dolor.

I-LA NECESIDAD DE SUBIR A LA CUMBRE
        
                A)    JESUS ANUNCIA SU MUERTE ( 8:31-33)

Es interesante observar cómo Jesús no había querido revelar antes a sus discípulos la dura verdad de su muerte inminente. ¿Sería, acaso, por considerarlos incapaces de poder recibir semejante información? O, tal vez se debió a que nunca antes había oído de labios de ellos una confesión como la que pronunció Pedro (Mateo 16:16), por revelación divina. En todo caso, aquí aprendemos mucho. Se nota el tacto del Maestro en cuanto a la naturaleza y profundidad de las enseñanzas que  iba colocando en el corazón de sus seguidores. Pero ahora después de haber definido claramente su identidad como “el Hijo del Dios viviente”, ya era tiempo de hablarles de su muerte. Mateo dice que “desde entonces”, desde la confesión cristológica y la revelación de su divinidad, Jesús “comenzó” a explicarles que él era necesario morir en la cruz. Una exposición prematura de este tema podía haber causado desaliento en muchos. Cuán cuidadoso es el Señor en con las cosas que nos hace saber.

Sin embargo, aun con todas esas precauciones, los discípulos no estaban preparados para este anuncio. Pero eso es natural, porque, ¿cuándo está uno preparado para recibir la triste noticia de que un ser querido se acerca el momento de su muerte? Y mucho menos los discípulos, y todos los que seguían a Jesús, que veían en Él la única esperanza para sus males en aquel mundo de engaño y dolor. Pedro, el más expresivo del grupo, “tomó aparte” al Maestro “y comenzó a reconvenirle”. Mateo dice que Pedro regañó al Señor, con la palabras, “ten compasión de ti”; con si Jesús estuviera atentando contra su vida y pensando en un acto suicida para culminar su carrera. De ahí la fuerte represión contra Pedro, la cual es idéntica a la que Jesús usó para desechar las ofertas tentadoras y maliciosas del diablo en el desierto (Mateo 4:10). Tengamos cuidado de no dejarnos usar por el enemigo pensando que estamos agradando al Señor con lo que hacemos o decimos.

              B)    JESUS MANIFIESTA SU GLORIA (9:2-4)

No cabe ninguna duda de que la actitud de Pedro era representativa del sentir de todos sus compañeros. Lo que sucedió fue que sٗlo este discípulo tuvo el valor de expresar lo que sentía. Tampoco dudamos que este anuncio de Jesús se haya empezado a propagar entre todos sus seguidores. Esto, indudablemente, provocó comentarios e interrogantes entre ellos sobre si realmente Jesús sería el Hijo de Dios.

El respondió con las declaraciones finales de Marcos 8:

(1)  Ser discípulo es negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir al Maestro muy de cerca.
(2)  El que quiere salvar su vida la pierde; y el que pierde, la salva.
(3)  En su venida, se avergonzará del que se avergonzare de Él en este mundo.
(4)  “Algunos” tendrían el privilegio de ver una manifestación preliminar del “reino” de Dios en la transfiguración.
Dando seguimiento a su plan de afianzar la fe de sus discípulos, “seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y allí se transfiguró delante de ellos”.
Hay tres  detalles importantes aquí:
(1)  “Resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz” (Mateo 16:2), lo cual era una vislumbre de su gloria celestial.
(2)  Con El estaban “Moisés y Elías; quienes aparecieron rodeados de gloria” (Lucas 9:30,31), los cuales representaban la ley y la profecía.
(3)  El tema que trataban era “su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén” (Lucas 9:31), el único medio para consumir la redención. Con esto comprobamos que el milagro de la transfiguración tenía como fin fortalecer la fe de los discípulos en cuanto a la persona y obra de Cristo y necesidad de su muerte redentora.

II-LECCIONES DE LA TRANSFIRACION

A)   LA REACCION DE LOS DISCIPULOS (9:5,6)

Lo bello de la Escritura es que no esconde las cosas naturales y sencillas, ni siquiera las debilidades y equivocaciones humanas, cuando describe los grandes milagros de Dios. Aquí observamos las reacciones naturales, emocionales y erróneas de Pedro y sus dos compañeros ante esta portentosa experiencia. A pesar de que Jesús había escogido a los tres alumnos sobresalientes de su clase, aun ellos no estaban libres de interpretar a su modo las cosas que veían.

Por una parte, dice  Marcos 9:6 que “estaban asustados: No era para menos, pues ante su mirada física veía a los tres personajes rodeados de un resplandor celestial. No se trató de una visión espiritual. El ver a Moisés, quien hacía 1500 años no había podido entrar a esa tierra; y contemplar a Elías, quien hacía 900 años había sido arrebatado al cielo, era suficiente para desmayarse de miedo. Por otra parte Lucas 9:32 dice que “estaban rendido de sueño”, lo cual sugiere que la transfiguración pudo haber sido de noche y que estos tres distinguidos discípulos estaban muy cansados.

Pero a pesar de su equivocación, la actitud de Pedro y la reacción de los otros, no dejan de inspirar  en nosotros la gloriosa sensación de estar frente a la manifestación de la gloria de Cristo. ¿Quién no quiere quedarse allí, contemplando la grandeza de su majestad, y rendirle jubilosa adoración por toda una eternidad? ¿ No hubiera usted tenido la misma idea? Y, ¿cómo se ha sentido en esos momentos gloriosos en que el Espíritu Santo le ha hecho vivir el gozo que sólo Él puede dar?

B)   EL MENSAJE DE DIOS EL PADRE (9:7,8)

Todavía no podían los discípulos salir de su asombro y temor ante la gloria que rodeaba a Jesús y los dos testigos del más allá, cuando algo nuevo y mucho más glorioso apareció ante ellos. Vieron lo que, se conoce como una teofanía, la aparición de Dios a los humanos. En las palabras de Marcos, “vino una nube que les hizo sombra”. Recordemos que si todo sucedió de noche, aquel sitio estaba iluminado por el resplandor del Jesús. Por lo tanto, fue necesario que la nube  Shekina, que siempre rodea a Dios, cubriera a estos testigos vivientes de Jesús.

“Desde la nube” resonaron una vez más las palabras divinas del Padre dando testimonio de la naturaleza y la misión perfecta de su enviado, la segunda persona de la Trinidad. Las palabras, “este es mi Hijo amado” ya había sido escuchadas por la multitud en el río Jordán (Mateo 3:17). En aquella ocasión esta declaración solemne fue seguida por la frase “en quein tengo complacencia”. Ahora agrega el Padre el mandato, “a él oíd”.

Eso era todo lo que necesitaban oír los discípulos: Que Jesús es el verdadero y único Hijo de Dios y por lo tanto es Dios en toda plenitud (Colosenses 2:9). Esto es suficiente para que “en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:10,11). Eso es todo lo que necesita saber el incrédulo, el escéptico y el teólogo moderno. Eso es lo que debe proclamar la iglesia para que todos los creyentes se fortalezcan y no busquen nada más. “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12)

C)    EL SIGNIFICADO PROFETICO (9:8-10)

El informe lacónico de Marcos omite lo que les sucedió a los discípulos ante la gloriosa aparición del Padre. Mateo dice que “al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor”. Al verlos Jesús, se acercó a ellos, los tocó con amor y consideración y los alentó con las palabras, “levantaos, y no temáis” (Mateo 17:6,7). Ni siquiera Moisés ni Elías se quedaron allí para gozar de la presencia del Padre. Este privilegio sólo era para estos tres testigos del evangelio, para que no dudaran más y para que proclamaran y escribieran sobre lo que habían visto y oído.

Cuando descendían del monte para reunirse con los otros, Jesús pidió a estos tres discípulos que no divulgaran esta experiencia sino que la guardaran hasta “cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos”. Ellos obedecieron a su Señor, pero nadie puede negar lo que les sirvió todo este cuando tuvieron que acompañar al Señor en los tristes momentos de su agonía  en el huerto de Getsemaní (Marcos 14:33). Este despliegue de gloria celestial era necesario para que los apóstoles estuvieran seguros y firmes en su fe. Nosotros también necesitamos a veces subir al monte alto, al monte Hermón espirital, ver la gloria de Cristo y escuchar la voz sublime de Dios a través de su Palabra. De otro modo, nuestro testimonio será débil y se basará únicamente en lo que otros nos cuentan.

III- LA LECCION PROFETICA DE ELIAS

A)   UNA REFERENCIA NESIANICA ( 9:11-13)

Debemos tomar en cuenta la situación tan confusa en que se encontraban los discípulos cuando le hicieron a Jesús la pregunta de Marcos 9:11
1-    Desde niños habían venido escuchando a los maestros judíos hablar de que Elías vendría antes de la llegada del Mesías. La venida de ese poderoso profeta de Dios marcaría el principio de la restauración del reino de Israel. Malaquías dijo: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y temible” (Malaquías 4:5).
2-    Los cuatro evangelios atribuyeron a Juan el Bautista el papel de precursor o anunciador de Cristo como el Mesías prometido. Lucas dice que el mismo Bautista creía estar cumpliendo la profecía de Isaías 40:3-5 donde se anunciaba como la “voz que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor”.
3-    Jesús les dijo que Elías ya había venido (Mateo 11:14), refiriéndose a Juan el Bautista.

Por otra parte, Elías había estado junto con Moisés, al lado de Jesús en la transfiguración. Ellos esperaban que el profeta se quedara para empezar así el cumplimiento de todo lo que se decía. Pero para su sorpresa, desapareció. Era lógico, pues, que le hicieran esta pregunta cuando descendían del monte. ¿No se ha hecho usted esta misma pregunta cuando lee estos pasajes? ¿Qué respuesta podríamos hallar?

En primer lugar tenemos que reconocer que en las escrituras hay muchas profecías de doble referencia. Es decir, anuncios proféticos que señalaban a un personaje o un evento, el cual vino o tuvo un cumplimiento parcial, pero que no llegó a la magnitud que la profecía anunciaba, a grandes rasgos, el Rey de Tiro (Isaías 14), Ciro, el rey de Persia (Isaías 45:1-7), Antioco Epífanes (Daniel 11), Juan el Bautista (Malaquías 4:5), (apocalipsis 11:3-12).

En segundo lugar debemos tomar en cuenta el objetivo de cada lección que Jesús enseñó a sus discípulos. En este momento quería convencerlos de que El es el Mesías, el Hijo de Dios. Por eso aparecieron Elías y Moisés. La respuesta es que si bien, Elías y el otro testigo aparecerán durante los juicios apocalípticos según Apocalipsis 11:3-12, lo que ellos necesitaban saber, por el momento, era que ya había llegado el reino de Dios, ya se estaba haciendo “volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres” (Malaquías 4:6). Esto no es más que el cumplimiento del antiguo Testamento en el Nuevo y la unidad del mensaje que Dios ha enviado para la salvación del pecador

CONCLUSION

En el transcurso de esta lección vimos que Jesús, comenzó a hablarles a sus discípulos acerca de su muerte como un paso más del plan divino de redención. Luego de este episodio y como para reforzar la fe de ellos Jesús tomó a tres de sus discípulos y los llevó a un monte alto, donde “se transfiguró delante de ellos” mostrándoles toda la plenitud de su gloria para borrar cualquier señal de duda sobre su deidad.

Elías y Moisés habían estado con Cristo, y éste aprovechó la referencia que hicieron los discípulos al profeta Elías para confirmar que él es el Mesías esperado por el pueblo de Dios.

Escrito por Félix Abreu
Tomado del Libro El Expositor Pentecostal 

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