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viernes, 2 de noviembre de 2012

SOLO DIOS CONOCE LOS PENSAMIENTOS DEL HOMBRE



Quien podrá entender los pensamientos del hombre, se entiende el hombre a sí mismo.

Una vez allá en mi tierra, mientras iba de un lugar a otro con mi jefe; él hablaba conmigo y me decía “tú no está haciendo nada, no estoy mirando lo que tú está haciendo”.

 Me molesté de tal manera, que mi respuesta fue dura para él, a tal punto que mi jefe llego a decir que no me conocía, a la cual yo del mismo modo respondí que ni yo tampoco me conocía.

Ha visto usted a alguien actual de tal manera toda la vida y de repente algo pasa o acontece que esta persona actúa de otra manera; ahí estaba yo actuando de otra manera, es por eso mi respuesta final fue, ni yo mismo me conozco.

Nosotros fuimos creados por Dios; Él es quien diseño nuestros planos, Dios fue el que puso todas las partes del ser humano junto; él conoce tus puntos fuentes y tus puntos débiles

Porque tú formaste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre. Salmos 139: 13

El Salmos 139:2 dice “Tú conoces mi sentarme y mi levantarme, desde lejos entiende mis pensamientos”

Dios es quien nos conoce, Dios es quien nos creo; y más aun, no entiende que acercarse, El nos entiende desde lejos.

Ante de nosotros actual, pensar, o más bien dirigirnos por alguna senda; ya Dios lo conoce; es por eso que dice el salmos mencionado en el verso 3b “Todos mis caminos te son conocidos”,

Jehová conoce los pensamientos de los hombres. Samos 94:11ª
Salmos 139


1

Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.

2

Tú conoces mi sentarme y mi levantarme, desde lejos entiendes mis pensamientos.

3

Mi andar y mi acostarme has rodeado, y todos mis caminos te son conocidos.

4

Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

5

Detrás y delante me has rodeado, y sobre mí pusiste tu mano.

6

Tal conocimiento es muy maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender.

7

¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿O a dónde huiré de tu presencia?

8

Si subiere al cielo, allí estás tú; y si en el infierno hiciere mi lecho, he aquí allíestás.

9

Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar,

10

aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

11

Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí.

12

Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.

13

Porque tú formaste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre.

14

Te alabaré, porque formidable y maravillosamente me formaste; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.

15

No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en secreto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra.

16

Mi embrión vieron tus ojos, siendo aún imperfecto; y en tu libro estaban escritos todos mis miembros, que fueron luego formados, cuando aún no existía ni uno de ellos.

17

¡Qué preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

18

Si los contara, serían más numerosos que la arena; al despertar aún estoy contigo.

19

De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.

20

Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre.

21

¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos?

22

Los aborrezco con perfecto odio; los tengo por enemigos.

23

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos:

24

Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

Félix Abreu

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