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viernes, 25 de enero de 2013

¿Cómo explicarles a nuestros hijos los peligros de la pornografía?

Reviste suma importancia que, como padres, 
estemos muy pendientes de qué es lo que ven 
nuestros hijos en la Internet o la televisión...


Jaime se iracundizó porque sorprendió a su hijo, en la habitación, viendo una película obscena. ¡Estaba indignado! ¿Cómo era posible que él, un muchacho de doce años apenas, estuviera viendo ese tipo de escenas? Le recriminó. “No sé dónde has aprendido estas cosas”, le dijo, sin poder contener su furia.

 El chico agachó la cabeza. “Hace pocos días encontré una revista bajo el colchón de tu cama. Iba a buscar periódicos viejos, y vi eso…”, argumentó con voz queda el adolescente.

Jaime no supo más que decir. Salió avergonzado. Reconoció que era culpable de lo que estaba ocurriendo.

¿Le parece conocido este incidente? Quizá usted lo vivió o alguien cercano. Descubre, en carne propio, que la pornografía es un fenómeno peligroso, que muchas veces nosotros los padres alimentamos.

Además, damos demasiadas libertades a nuestros hijos con la televisión en su habitación o acceso ilimitado a la Internet, sin preocuparnos de qué es lo que aprecian ellos diariamente, y de qué están llenando su mente…

Esté pendiente de lo que ven sus hijos

Con la facilidad que tenemos de adquirir electrodomésticos, es muy común que encontremos varios televisores en casa, dos computadores—uno de mesa y otro portátil—y cada uno de los componentes de la familia con un moderno sistema de celular. Cada uno chateando, sin importante el otro. Individualismo en su máxima expresión.

Una encuesta realizada por la Fundación Latinoamérica, entre audiencia de Latinoamérica, señala que el 49% de los hogares tienen más de un receptor de televisión en casa; el 65% de los menores de edad, gustan de ver programas a solas, lo que literalmente les aísla de sus padres, el 60% de los padres consideran que no está mal que sus pequeños tengan televisor en su habitación y del conjunto de menores, sólo el 35% ven televisión acompañados.

El mayor problema es, ¿qué tipo de programación ven nuestros hijos?¿De qué tipo de información están llenando su mente (Cf. Filipenses 4:8)? Buena parte de lo que reciben a través de programas, películas y documentales está asociado a pornografía y violencia.

Los progenitores no deben dejar en manos de la televisión la formación de sus hijos, ya que como coinciden en asegurarlo los especialistas, la información tergiversada lleva a comportamientos violentos, abusivos, inmorales, y por supuesto, el afincamiento de los antivalores.

Refiriéndose a la programación televisiva que ven nuestros hijos, el sicólogo Guillermo González, señala que “…lo real es que tienden a imitar comportamientos, y para que no naufraguen, deben tener otro tipo de información que los orienten sobre cuál es la verdad, en el momento de analizar lo que ven”(Revista Nueva. Nro. 1273. Colombia. 12/06/2012. Pg. 47).


Muchas veces a través de lo que ven nuestros hijos, 
se convierten en víctimas de las acciones 
de nuestro enemigo espiritual, 
Satanás, que quiere dañar sus mentes....
Ahora, ¿qué hacer si descubrimos que nuestros hijos están consultando pornografía a través de uno de los modernos vehículos de comunicación de los que disponen? El primer consejo es no recriminarlos sino abrir puertas de diálogo con el fin de poder explicarles el error en el que han incurrido.

La sicóloga colombiana, Martha Mejía, señala respecto a que los chicos hayan visto imágenes o películas inmorales, que es necesario “…hacerles saber a los adolescentes que el sexo es un deber y un derecho del ser humano y no solamente disfrute del momento. Explicarles que esa manera como están viendo el sexo, a través de lo que difunde la pornografía, no corresponde a la realidad, y que sólo buscan ganancias generando desinformación. Hacerles entender que el cuerpo es sagrado, un templo, y que deben quererlo, cuidarlo y respetarlo”(Revista Nueva. Nro. 1273. Colombia. 21/06/2012. Pg. 46)

Recuerde, debemos siempre estar atentos a la información que reciben y procesan nuestros hijos. El sicólogo Guillermo González, enfatiza que “La educación sobre el sexo  debe impartirse en el hogar. Las instituciones educativas son un complemento. Por tanto, es necesario acompañar constantemente a los hijos para ver la televisión y darse cuenta con quién se relaciona en la Internet. Es indispensable, como también lo es, que no nos de miedo abrir constantemente el computador que consultan nuestros hijos, preparados, porque es probable que en algún momento nos encontremos con sorpresas desagradables y debemos guiarlos apropiadamente” (Revista Nueva. Nro. 1273. Colombia. 21/06/2012. Pg. 46)

¿Está usted atento a la información que reciben sus hijos? Hoy es el día que revise la situación, y con ayuda de Dios, tome una decisión apropiada en cuanto al camino que debe tomar. Y la forma sabia que debe asumir si se entera de que tienen interrogantes respecto al sexo o si la información que reciben, viene siendo tergiversada.

Asuma su responsabilidad

Nuestros hijos son muy valiosos, y debemos cuidarlos, orientarlos e instruirlos. Esa es la razón por la que no podemos delegar su formación al colegio o al llamado monstruo de las pantallas y que se compone de tres cabezas terribles: el televisor, el computador y los modernos teléfonos celulares.

Cuando vamos a las Escrituras encontramos una exhortación que cobra particular vigencia en nuestros días de parte del Señor Jesús: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.  Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. ” (Mateo 18:3-5)

Generalmente cuanto queda grabado en la mente de los niños y adolescentes persiste en el tiempo. Es más: gran parte de su comportamiento adulto toma fundamento en lo que vio, oyo y experimentó durante la más tierna infancia y los años sucesivos.

Marcas que perduran

Conozco infinidad de casos de personas que todavía están marcadas por el rechazo que recibieron en su niñez, como también, tuve conocimiento de alguien que tenía un comportamiento inmoral porque lo veía reiteradamente en su hogar.

La pornografía y las enseñanzas tergiversadas que reciben a través de la televisión, la internet o los modernos sistemas de comunicación, se anidan en sus mentes donde—de acuerdo con estudios científicos—se almacenan bancos de imágenes que terminan ejerciendo influencia en el comportamiento de la personal. Muchos de quienes han sido acusados de violación, veían pornografía en su infancia y llegaron a niveles muy profundos en su adicción, hasta que quisieron materializarla.

Ahora, quien abusa, rechaza o enseña –con mal ejemplo—un comportamiento perverso en un niño, acarrea juicio, como enseñó el Señor Jesús: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.  ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!”(Mateo 18:6-9)

Es necesario que, en nuestra condición de padres, tomemos especial cuidado del tipo de enseñanza que reciben nuestros hijos, los instruyamos apropiadamente y permitamos que se edifiquen en principios y valores que trascienden en el tiempo, y les cimentan para alcanzar el éxito en todas las áreas de su vida.

¿Ya recibió a Jesucristo como Señor y Salvador de su vida? Le hago esta pregunta porque es fundamental y le permitirá determinar dónde se encuentra ahora y, por supuesto, dónde pasará la eternidad. Si no le ha abierto las puertas de su corazón, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que es la mejor decisión,  de la que jamás se arrepentirá.

Por Fernando Alexis Jiménez; Estudio  Bíblico

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