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domingo, 7 de julio de 2013

¡Todos bienvenidos!




LEA: Isaías 55:1-9  |  Un  proyecto ornamental en la calle principal de la ciudad donde vivo exigió que se demoliera una iglesia construida en la década de 1930. Aunque habían quitado las ventanas del edificio vacío, las puertas permanecieron en su lugar varios días. En cada una, había un mensaje escrito con letras gigantes en color anaranjado fluorescente: ¡No Entrar!

 Lamentablemente, algunas iglesias cuyas puertas están abiertas transmiten el mismo mensaje a los visitantes que llegan con un aspecto que no está a la altura de los estándares esperados. No hacen falta letras grandes ni fluorescentes. Con una simple mirada desaprobadora, algunos expresan: «¡No eres bienvenido aquí!».

Sin duda, la apariencia de la gente no es un indicador de cómo está su corazón. Dios se concentra en la vida interior. Mira mucho más allá de lo superficial (1 Samuel 16:7), y desea que nosotros hagamos lo mismo. También conoce el corazón de aquellos que parecen ser «justos», pero que están interiormente «llenos de hipocresía» (Mateo 23:28).

El mensaje de bienvenida de Dios, que nosotros debemos mostrar a los demás, es claro. Les dice a todos los que lo buscan: «A todos los sedientos: Venid a las aguas…» (Isaías 55:1).

Nadie entenderá qué quieres decir cuando afirmas «Dios es amor», a menos que lo demuestres.

(Nuestro Pan Diario)

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