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lunes, 26 de agosto de 2013

Vida de ensueño






Jeremías 29:11 | Hace poco estaba haciendo un recuento de las bendiciones que Dios me ha dado. Cada una de ellas especialmente hechas para mí. Cuando llegué a Sus pies la única cosa y más grande dadiva que anhelaba era la salvación.

 En aquel entonces pensé que después de haber salido de las tinieblas seguramente solo me esperaba una vida regular sin tantas bendiciones. Siendo mi sorpresa que Cristo pagó el precio para darme una vida abundante. Él pagó el precio para darme llenura en todas las áreas de mi vida, y mi parte fue solamente creerle.

Cuando escuchaba que el alcoholismo ha sido dictaminado por la ciencia médica cómo incurable, la duda me asechó y por momentos me hizo pensar que tal vez tendría que vivir atado a un tratamiento para tener una vida llevadera. Más sin embargo creí que Jesús había pagado el precio por mi libertad, dándome lo que tanto anhelaba (Isaías 53-4-5).

Cuando el psicólogo mencionó términos médicos que yo no entendía decidí aferrarme a lo que decía la promesa que me había dado Dios; en la cual me prometió que me haría una persona totalmente nueva, en corazón, cuerpo y espíritu (Ezequiel 37:1).

Y el SEÑOR así le hizo, enterrando todo síntoma de mi antigua vida, remplazándole con vida y gozo en abundancia. Decidí no conformarme con una vida a medias mermada por la presencia del pecado en mí, así que entregue aquel pecado que ataba mis alas para finalmente volar más alto y recibir la corona de vida que Dios tenía para mí.(Santiago 1:12).

La desesperación por no encontrar a aquella mujer que había sido creada para mí me tentó en algunas ocasiones para salirme de la voluntad de Dios, más decidí aferrarme a la creencia de que solamente existía una que era hueso de mis huesos. Y cuando por fin la tuve en mis brazos, esa espera fue algo insignificante. (Génesis 2:23)

No te conformes con menos de lo que Jesús pagó por ti. Él ya lo hizo todo y la parte que te toca es creer. Dios tiene grandes planes para tu vida, de bienestar y no de calamidad para darte lo que anhelas. No te salgas de Su voluntad si en este momento no estás mirando lo que anhelas, pues da por seguro que si te mantienes fiel a Él, jamás te defraudará. El precio que Jesús pagó fue el más alto. No te conformes con una vida a medias, recibe lo mejor en todas las áreas de tu vida.

Créele al SEÑOR y vive la vida de ensueño que Cristo pagó para ti.

Autor: Richy Esparza

Escrito para Devocional Diario

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