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miércoles, 30 de octubre de 2013

Cómo recibir lo bueno de la vida




 Leer | SALMO 34.8-10 | Entre los creyentes hay dos opiniones opuestas en cuanto a la riqueza material. Unos dicen que, para ser realmente espiritual, el cristiano debe tener pocos bienes terrenales. Los proponentes de la idea contraria piensan que la prosperidad es señal del favor de Dios y que, por consiguiente, se puede reclamar por fe lo que se desee tener. Perplejos, muchos cristianos se preguntan: ¿Cuál de las dos es la actitud correcta?

 Un obstáculo para responder la pregunta es el concepto que tenemos en cuanto a las “cosas buenas”; por lo general, son las cosas y las experiencias que nos hacen sentir felices.

Sin embargo, desde la perspectiva de Dios, las cosas buenas de la vida son las que se ajustan al propósito y el plan particular que tiene para cada uno de nosotros. Su voluntad incluye prosperidad, buena salud, talentos y oportunidades. Pero lo más probable es que el plan del Señor incluya también algunos períodos de dificultades y necesidades que sean beneficiosos para nuestra vida.

Cuando nuestra visión de lo que es bueno se aclara, estamos listos para entender cómo recibir las bendiciones de Dios. La clave para recibir las cosas buenas de la vida, es buscar al Señor en vez de las cosas que Él tiene para darnos. Muchas veces nos acercamos a Dios con una canasta vacía en vez de un corazón abierto; le decimos lo que necesitamos y esperamos que la llene. Pero un corazón abierto dice: “Señor, solo quiero más de ti”.

Darnos las bendiciones que Él tiene almacenadas está en la naturaleza de Dios, pero Él quiere que sus hijos le busquen por encima de todo lo demás.

(En Contacto)

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