Add page level

miércoles, 15 de enero de 2014

Los masones y el ocultismo, ¿hay alguna conexión?




 Por Fernando Alexis Jiménez | Lo que no podía creer Raquel es que Roberto insistiera en haber encontrado “enseñanzas ocultas” por siglos y que ahora, en uno de los tantos nombres con los que se camufla la masonería, dijera estar en la senda correcta. “Creo que hallé el camino hacia Dios”, le dijo.

 Él no es el único. Los sábados en las noches, se reúnen en el barrio, varias personas que aseguran estar en un proceso de crecimiento espiritual que les ha llevado a ser nuevas personas. “Las enseñanzas son buenas; he cambiado y creo que mi familia lo sabe”, aseguró José Manuel, un militante de una corriente espirita que tiene en su cabeza una amalgama de creencias que no diferencian entre cristianismo y demonismo.

A Raúl y Rosa les llamaron la atención porque andaban, a altas horas de la noche, pegando afiches en una avenida concurrida de la ciudad fijando afiches en los que invitaban a conferencias gratuitas para el crecimiento del espíritu y poder llegar a nuevos niveles de iluminación.

–Es como una epidemia– aseguró un ingeniero de sistemas al analizar el crecimiento inusitado de la masonería a través de la Internet.—Actualmente tienen más de tres mil páginas, especialmente en Estados Unidos, México, Chile y Argentina. Millones de personas de habla hispana las visitan—explicó.

Surgen muchos interrogantes: ¿Tiene acaso algo de malo la masonería?¿Qué verdad hay las afirmaciones de que encierran muchas prácticas del ocultismo?¿Qué relación tiene la masonería con los antiguos cultos de Babilonia?¿Qué nexos podría haber entre el cristianismo y los masones?

Con el fin de despejar estas y otras preguntas que sin duda le asaltan, le invito a que consideremos el origen histórico de la masonería, sus prácticas y la estrecha relación que tiene con el ocultismo.

Nimrod, gestor del engaño

Irónicamente el origen del padre de las religiones de engaño que se han mimetizado en la historia para amparar el ocultismo, viene de Nimrod, un descendiente de Noé (Cf. Génesis 10:8, 9). Nimrod se estableció en la llanura de Sinar, donde al mando de millares de personas, se dio a la tarea de construir la torre de Babel (Cf. Génesis 11)

Nimrod, de acuerdo con el idioma hebreo, traduce rebelión o el valiente. Hay quienes aseguran que el nombre puede derivarse del término Ninurta, de la tradición mesopotámica, la cual se aplicó luego a un dios de la guerra al que también se lo llamaba el arco, el héroe poderoso.

Los eruditos coinciden en asegurar que él conocía las leyes de su Creador, pero odiaba esas leyes. Nimrod pensaba que si él vivía conforme a las reglas del Creador, no disfrutaría de la vida, exactamente igual a lo que muchas personas hoy en día han sido llevadas a creer. Él vivía conforme a sus propias leyes, e intentó probar a otras personas que ellas deberían hacer lo mismo.

Babel la ciudad construida por Nimrod es de origen acadio y significa “puerta a un dios” (Génesis 10.10) Su liderazgo trascendió fronteras geográficas. Se convirtió en el hombre más temido del país. Su poder y riqueza crecieron a la par con Babilonia.

El nombre del dios de Babilonia era Bel, lo cual es una forma de Ba`al, que significa señor o dueño. Otro nombre era Merodac, quien era un “dios de la Guerra” babilónico (Jeremías 50:2). En el lenguaje hebreo, el nombre era Ba’al era el dios-sol, consorte de Astoret o Astarté o Istar. Bel era considerado el dios principal entre muchos ídolos.

Nimrod aumentó su poder sobre sus súbditos nombrándose el sumo sacerdote de Bel o Ba’al y de Merodac. Allí en la antigua Babilonia nació la religión falsa que subrepticiamente se ha introducido prácticamente a toda religión.

 Con el pasar de los años, Nimrod construyó otras ciudades en las planicies de Sinar en Babilonia. Él extendió su reino a Asiría. Los hijos de Cus, su padre, y sus hermanos, viajaron a los continentes de Asia y Europa e incluso bajaron hasta los países de Egipto y Etiopía en el continente de África.

Resulta sorprendente que muchos de los nombres relacionados con la cultura de Babilonia, forman parte de las enseñanzas y prácticas de la masonería contemporánea.

Ciencia y ocultismo tras la cultura babilónica

La civilización sumerio-acadia, primero, y de Babilonia, más tarde, fueron culturas avanzadas con un concepto de la educación muy cuidadoso y una religión de resonancias astrológicas, que se concentraba en los complejos ritos que probablemente se practicaban en los famosos zigurats.

Los zigurats -su tipo de construcción más original- eran unas pirámides escalonadas de las que han quedado algunos vestigios -en ocasiones muy completos-, cuya función es motivo de controversia para muchos estudiosos, constituían enormes altares. Lo más probable es que fueran sede de los ritos hierogámicos en los que la sacerdotisa se unía a la divinidad, representada por el rey o el sumo sacerdote. Desde la cima de los zigurats los magos y adivinos observasen las estrellas.

Los sacerdotes sumerio-acádicos eran instruidos en las edubba (literalmente, “casa de las tablillas“, puesto que la escritura cuneiforme propia de esta cultura se consignaba sobre tablillas de barro) y la enseñanza superior incluía temas de teología y lectura de textos sagrados. Después seguía la formación necesaria para desempeñar ciertas funciones, ya que el sacerdocio incluía varias especialidades.

En el ámbito religioso es muy evidente. Los pueblos que habitaron sucesivamente Babilonia (amorreos, caldeos, arameos, casitas) eran de mentalidad abierta y no les importó conservar las tradiciones religiosas que les habían precedido.

La astrología también desempeñó un papel importante en la religión Babilónica, hecho sobre el cual Dios advirtió: “Quédate quieta, ahora, con tus maleficios y con la abundancia de tus hechicerías, en los cuales te has afanado desde tu juventud; para que tal vez saques provecho, para que tal vez infundas miedo en la gente. Te has fatigado con la multitud de tus consejeros. Que se pongan de pie ahora, y te salven, los adoradores de los cielos, los contempladores de las estrellas, los que divulgan conocimiento en las lunas nuevas respecto a las cosas que vendrán sobre ti.”(Isaías 47:13)

Dado el ingente número de dioses, existían muchos templos. En ellos se adoraba a las estatuas (los dioses se representaban siempre de modo antropomorfo, y su comportamiento era muy humano en los mitos), que eran limpiadas, vestidas y alimentadas con ofrendas casi a diario.

Los demonios, que también eran importantes en la cultura religiosa babilónica, eran representados como híbridos entre humanos y animales, y su dominio era la noche. Eran muy temidos, por lo que la figura de los exorcistas era muy importante.

Como en Sumer, los sacerdotes y sacerdotisas estaban especializados en distintas funciones y aunque cambien algunos nombres, seguían siendo especialistas. Sin embargo, una aportación importante era la del Urigallu, o custodio del templo. El sumo sacerdote, que estaba por encima de todos los servidores de los dioses, era denominado Enu.

La mayoría de divinidades eran de origen astral. Los babilonios pensaban que los astros eran imágenes de los dioses y que podían influir en el destino humano, por lo que los observaban y les rendían culto. En Nínive y Babilonia hubo grandes observatorios donde los astrónomos y astrólogos documentaban, estudiaban y predecían con precisión eclipses y otros fenómenos, tal vez los primeros de los que hay constancia escrita en la historia de la humanidad.

Masonería y ocultismo, las dos caras de la moneda

Detrás de la Masonería, aun cuando sus principales impulsores se empecinen en negarlo, hay estrechos nexos con prácticas ocultistas y ejerce una poderosa influencia sobre millares de personas. Una situación asociada con la advertencia que por siglos ha hecho Dios con estas corrientes de engaño, las que dominan gracias a la “A la abundancia de sus hechicerías y al pleno poderío de sus maleficios.”(Isaías 47:9) Como consecuencia, “Todas las naciones del mundo fueron extraviadas.”(Apocalipsis 18:23)

Las estratagemas de error utilizadas por Satanás desde hace muchísimo tiempo a través de orientaciones seud-religiosas o con visos de filosofía, han estado latentes a través del tiempo.

A través de los años la Masonería ha sido conocida por varios nombres: el Oficio, la Hermandad, la Orden, la Orden Fraternal, la Logia. Líderes masones de los siglos XVIII y XIX sostenían posibles nexos entre el cristianismo y la masonería, lo que se constituyó en motivo de engaño para millares de personas en todo el mundo. Hoy día muchos amalgaman las dos bases, la cristiana y la masónica, desatando corrientes de engaño muy aceptadas por la sociedad. Infinidad de personas podrían formar parte involuntariamente de la Logia pensando que es una extensión de su fe cristiana.

Dios y el Arquitecto del Universo

El dios de la masonería y el Dios de la Biblia no son lo mismo. Hay una gran diferencia entre los dos conceptos de Dios. Se considera que el dios masónico, “el Gran Arquitecto del Universo” (E.G.A.D.U.), está por encima de todos los demás dioses. De hecho, muchos investigadores consideran que la masonería es la unificadora de todas las religiones, y que “el cristiano, el hebreo, el musulmán, el brahmán, los seguidores de Confucio y Zoroastro, pueden reunirse como hermanos y unirse en oración al único Dios que está por encima de todos los baales“.

¿Cómo definir entonces al dios de los masones? En criterio de sus exponentes, reúne dos características:

1. El dios de la masonería es una fuerza que mora dentro de las cosas vivas

2. La religión de los masones tiene una concepción panteísta, muchos dioses

¿Cuál es la perspectiva de Jehová Dios, en quien creemos los cristianos? Sin duda, que estar inmersos en la masonería es idolatría y causa de maldición, como enseñan las Escrituras: “A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás… No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos; porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra” (Deuteronomio 6:13-15).

Es a Dios únicamente a quien debemos tributar adoración como enseña la Biblia: “Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Lucas 4:8).

Pese a que los textos escriturales son muy claros, los masones pervierten las enseñanzas, con lo que son abiertamente contrarios a la advertencia: “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella” (Deuteronomio 4:2).

Cuando las oraciones masónicas incluyen el nombre de Jesucristo, se refieren sin duda a un demonioal que asocian con el Gran Arquitecto del Universo, y no con el Hijo de Dios que murió el la cruz para traernos Salvación y Vida Eterna.

Si bien es cierto los masones se autodenominan Hijos de la Luz, están en las tinieblas y Satanás, el padre de la mentira, los mantiene engañados. Recuerde que al masón se le enseña que, a medida que recibe más luz, crece en perfección. Al crecer en perfección, él cree que realmente crece su dignidad personal y, al hacerlo, obtiene una apreciación más profunda de la masonería. Esta comprensión profunda lleva a un mayor grado de iluminación y permite al masón sentir que ha hecho todo lo que necesita hacer para la aceptación en la Gran Logia superior. Todo eso no es más que una bien elaborada doctrina de engaño.

Símbolos ocultos en la masonería

Hay mucho secreto en la masonería. Desde el principio mismo el Aprendiz Aceptado es mantenido a la sombra con relación al significado pleno de los símbolos del Oficio. No se le ofrece una claridad mayor hasta que haya demostrado ser digno de recibir verdades más profundas.

El masón no solo debe guardar los secretos de la Logia, sino que debe hacer juramentos acompañados de severas penas si alguna vez escoge revelarlos. Las penas masónicas buscan inspirar terror en el candidato. Se le hace creer que las penalidades que acompañan a los juramentos que hace son llevadas a cabo realmente.

Los masones utilizan mucha simbología. Todos los elementos cúlticos tienen una significación dentro del ocultismo. Por ejemplo, en sus altares, llegan a colocar una Biblia. Los rituales tienen referencias bíblicas. No obstante, es para los masones uno de los tantos libros “sagrados” que utilizan. No se considera a las Escrituras inspiradas por Dios sino como un mero símbolo.

¿Hay salida para el laberinto?

Infinidad de personas que estuvieron por años inmersas en el ocultismo, lograron escapar. A otras, por el contrario, se les ha dificultado. Están todavía bajo el engaño y el temor.

Recuerde que es imperativo que salga a tiempo de las redes del ocultismo de las que está revestida la masonería.

El primer paso es reconocer que Jesucristo es Dios y trae Salvación. Él es quien trae cambio a nuestras vidas, nos asegura Salvación y vida eterna. El segundo, renuncie a toda puerta que haya abierto al mundo de las tinieblas a través de las prácticas y militancia masónica. Es sencillo, puede hacerlo con la siguiente oración: “Señor Jesucristo, gracias por morir en la cruz por mis pecados, y traer perdón. Reconozco que por años he estado en la masonería y que abrí las puertas al mundo de las tinieblas. Hoy cierro toda puerta que haya abierto y renuncio a mi pasado de pecado y vengo a tu presencia a pedir perdón. Te reconozco Jesucristo como el Señor de mi vida. Entra en mi vida como mi Señor y Salvador, y haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Puedo asegurarle que esta sencilla oración marcará la diferencia en su vida desde hoy. Su vida será renovada por el poder de Dios. Ahora tres recomendaciones finales. La primera, haga de la oración un principio de vida. Orar es hablar con Dios. El segundo, lea la Biblia; en ella aprenderá principios que le llevarán al éxito y, por último, comience a congregarse en una iglesia cristiana. Puedo asegurarle que jamás se arrepentirá de haber tomado esa determinación.

(Estudios de Guerra Espiritual)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.