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jueves, 27 de marzo de 2014

Cómo responder al conflicto


Leer | Mateo 18.21-35 | El conflicto es parte de la vida. Puede originarse por malentendidos, una diferencia de opinión o convicciones profundas. Pero, con frecuencia, el desacuerdo se debe a la envidia, el orgullo o a la ambición de poder.

 Nadie puede controlar la respuesta de la otra persona al conflicto; somos responsables solo de nuestra reacción.  Pero lamentablemente, muchas personas responden de manera equivocada frente al conflicto. Algunos ignoran el problema o fingen que no existe. Otros echan la culpa a otros para defenderse a sí mismos.

Estas respuestas indican, a menudo, algunos problemas. Primero, heridas del pasado que pueden haber dejado a la persona insegura e incapaz de manejar las críticas. Segundo, perfeccionismo que puede hacer que la persona se fije estándares tan elevados que le resulte imposible estar a la altura de ellos, y por tanto no pueda ver sus errores. Por último, orgullo que le impida reconocer cuándo se equivoca o pedir perdón.

A menos que respondamos correctamente al conflicto, limitaremos nuestro potencial para crecer porque no estamos aprendiendo lo que el Señor enseña.

Pero hay una manera positiva de manejar el conflicto. Lucas 23.34 revela cómo respondió nuestro Salvador cuando fue acusado y juzgado injustamente, y llevado a la muerte por algo que Él no había cometido. El Señor Jesús oró, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

¿Cómo maneja usted las acusaciones y las críticas? El perdón es la única respuesta que evitará que se convierta en víctima del resentimiento.


(En Contacto)

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