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sábado, 28 de junio de 2014

Dios Provee en el Camino hacia el Milagro


 BY RICK WARREN —Algunos de ustedes están estancados, y están fríos, oscuro y solitario. Algunos están en carrera, y es inseguro y asusta, y no tienen idea de hacia dónde van o cuánto tiempo les tomará el viaje. Y algunos de ustedes están en la refinería, bajo presión.

 No importa en qué lugar te encuentres en tu camino hacia tu milagro, aquí hay algunas cosas que debes recordar:

Dios es todo lo que necesitas.

No necesitas al gobierno, ni siquiera un trabajo. Si Dios quiere, puede mandar cuervos que te arrojen comida como su medio para proveer. Si él apaga una posibilidad laboral, puede encender otra así de fácil. No confíes en tu cuenta de banco, que cambia diariamente. Dios es todo lo que necesitas.

Donde Dios guía, Dios provee.

Si Dios te dice que vayas a Sarepta, ¡ve ya! Cuando Dios te da dirección, Él provee lo que necesites para llegar allá.

Debes confiar en Él un día a la vez.

¿Por qué? Porque algo como la recesión no vendrá sobre ti de golpe, sino un día a la vez.

Dios promete usar tu fe como bisagra.

Dios quiere que dé  un paso, entonces te mostrará el próximo paso. Da ese paso de fe. Tal vez no parezca lógico, pero haces lo que Dios dice porque el camino de Dios es siempre el mejor.

La Biblia dice, “Mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.” (Filipenses4:19 NVI).

El primer paso de fe es pedirle a Jesús que tome el control de tu vida. Si nunca lo has hecho, entonces ora esta oración.

¿Conoces a Jesús? Si la respuesta es no, necesitas conocerlo ahora mismo.

“Querido Dios, gracias por amarme y por querer evitar que dependa de otras cosas en lugar que de ti. Perdóname por las veces que dependí de mi trabajo o de otras personas en lugar que de ti. Gracias por que no me olvidaste. Señor, los días por delante quizás asusten un poco, pero ahora comprendo que el camino hacia el milagro atraviesa territorio incómodo. Ahora entiendo que la fuente de un milagro es inesperada, así que no debo tratar de descifrarla. Sólo debo confiar en ti.


Cuando me digas qué hacer, aunque no tenga sentido, aun así hare lo que quieres que haga. Ayúdame a recordar que tú eres todo lo que necesito. Y que cuando tú guías, tú provees. Quiero aprender a confiar en ti un día a la vez. Quiero seguir tu camino, no mi camino. Quiero seguirte, y te pido que me salves y vengas a mi vida. Reclamo tu promesa que si confío en ti, tú te harás cargo de mis necesidades. Oro esto en el nombre de Jesús. Amén”.

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