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miércoles, 30 de julio de 2014

Enfócate en la Reconciliación, no en la Resolución


 BY RICK WARREN —Cuando tengas un conflicto en tu vida, enfócate en la reconciliación, no en la resolución. Hay una gran diferencia en esas dos palabras. Reconciliación significa el restablecimiento de la relación. Resolución significa resolver todos los problemas.

 Resolución, probablemente no va a suceder, porque nunca vas a estar de acuerdo con esa persona en algunas cosas. Nadie en este planeta está de acuerdo contigo en todo, por lo que nunca vas a tener resolución en todos tus problemas.

¿Se puede tener una relación de amor sin estar de acuerdo en todo? Por supuesto que puedes. Si aprendes a estar en desacuerdo sin ser desagradable, eso se llama sabiduría. Si aprendes a caminar mano a mano sin tener que ver ojo a ojo, eso se llama sabiduría.

Una de las mejores cosas que puedes hacer con tu vida es ser un constructor de puentes, no un constructor de paredes. Te asemejas más a Jesucristo cuando aprendes a reconciliarte con la gente. Eres más como Jesús cuando construyes puentes, no muros. ¡Eso es exactamente lo que Jesús vino a hacer! Él es el gran reconciliador. Dios envió a Jesús a la Tierra para reconciliarnos porque estamos en conflicto con Dios.

Pero no se puede hacer paz con otras personas hasta que hagas paz con Dios. Y tal vez eso es parte del problema - que no estás en paz contigo mismo, porque no estás en paz con Dios. Antes que nada tienes que hacer las paces con Dios. Solo así conseguirás la paz de Dios.

Ese es el punto de partida: Para conseguir la paz en tu corazón debes permitir que el Príncipe de paz este en tu interior

¿Quieres orar esto a Dios en tu Corazón?

"Dios, tú conoces el conflicto en mi vida. Estoy cansado de él, quiero hacer la paz. Quiero tener tu paz en mi vida, para poder ofrecerla a los demás. Así que acepto tu paz hoy. Abro mi vida de la mejor manera que sé. Llena mi vida con amor, sin ira, y con paciencia, alegría y paz. Ven y llena todas las áreas de mi vida con tu paz, y ayúdame a ser un constructor de puentes y no un constructor de paredes. Ayúdame a tomar la iniciativa y no esperar en otros.


Ayúdame a encontrar el momento y el lugar y, después ayúdame a tener el valor de confesar mi responsabilidad en el conflicto y ser humilde. En lugar de atacar a la otra persona, ayúdame a atacar el problema. Ayúdame a considerar la perspectiva de la otra persona. Ayúdame a decir la verdad, a solucionar el problema sin buscar culpables y enfocarme en la reconciliación en lugar de resolver todos los desacuerdos. Te lo pido en tu nombre. Amén”.

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