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viernes, 18 de julio de 2014

Pequeños Detalles bien Pensados, hacen una Gran Diferencia


 BY RICK WARREN — Cuando estés ministrando a un amigo que está muriendo, debes dar tu presencia física a tu amigo, pero también debes asistirlo en una forma práctica. ¿Qué significa eso? Significa que debes hacer lo que sea necesario para ayudar a tu amigo, y también ayúdalo en pequeñas pero prácticas maneras.

 Alguien que está muriendo por lo general no se siente bien. A menudo están sintiendo dolor. Puedes dar comodidad atendiendo las pequeñas cosas que pueden hacer una gran diferencia. ¿Quieres las luces prendidas o apagadas? ¿Puedes conseguir algunos trozos de hielo? ¿Necesitas un masaje en la espalda? Tú muestras amor al ofrecer asistencia práctica para aliviar el dolor y el malestar.

No tengas miedo de hacer preguntas. No tengas miedo de sugerir cosas. La Biblia dice: “Hermanos, les  rogamos que amonesten a los perezosos. Alienten a los tímidos. Cuiden con ternura a los débiles. Sean pacientes con todos” (1 Tesalonicenses 5:14 NVI).

Cuando las personas están con dolor, no se sienten felices. Cuando se están muriendo, a menudo se vuelven malhumoradas porque no se sienten bien. Tú muestras compasión cuando no los presionas y extiendes la bondad y la paciencia con  ellos.

¿Por qué es esto importante? Porque otro de los temores de que la gente tiene cuando se está muriendo es el miedo a perder el control. En primer lugar no pueden manejar. Ahora no pueden caminar o levantarse de la cama o al baño por su cuenta.

Puedes ministrar a las personas que están muriendo no solo simplemente por estar al tanto de sus necesidades, sino también dándoles opciones en cómo se atienden estas necesidades. Cada vez que se les da a elegir, les das control de nuevo. “¿Te gustaría ponerte tus pantuflas o no?” “¿Deseas que te cambie el canal? ¿Qué te gustaría mirar?” “¿Deseas desayunar ya o más tarde?”

A veces, el gesto más pequeño o una atención considerada pueden tener el mayor impacto en alguien que se enfrenta a la muerte. Tu presencia es un ministerio en sí mismo, y también lo es tu compasión a través de una asistencia práctica.

Reflexiona sobre Esto

¿Qué situación has evitado porque no sabes cómo ministrar o servir de ayuda?
¿Cómo cambia tu actitud cuando consideras el impacto que tu presencia y pequeños gestos pueden hacer?

Si estuvieras enfrentando la muerte, ¿cómo quisieras que la gente te ministrara?

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