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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Un ciego no vive en la oscuridad…


Muy temprano Dios me habló, me dijo buen día me preguntó cómo andaba, que necesitaba, me abrazó y sentí su mano hasta lo más profundo de mi corazón estábamos tan cerca que no necesite mi oído para oírlo, fue todo pensamiento, fue todo sentimiento, y una vez más puedo decir qué me importa la realidad y quién puede decir cuál es la realidad, acaso los que vemos no tenemos oscuridad?.



. Sí, Dios me ha hablado yo puedo alcanzar mi objetivo, no hay nada que pueda detener mi querer si me pongo a hacer, la claridad de este joven ciego trajo claridad a mi vida, ya no retendré dentro mío lo que tiene que salir, ya no guardo para mí lo que debo dar a los demás, nací nuevamente a la vida por la gracia de Dios en medio de la música me enamoré de la música una guitarra fue mi primer novia y moriré junto a ella acariciando sus cuerdas y diciendo con mi voz lo que desde mi alma nace.

A mí no me importa la realidad, lo real es que estoy vivo y veo con claridad que no puedo ajustar mi vida al gusto de todos sino que tengo que vivir mí vida a mí gusto por eso a Dios le agradezco esta mañana que muy temprano me despertó para charlar un rato, a El le debo todo con El vivo y cuando mis manos hagan el último acorde en alguna guitarra y mi voz diga en una canción que lo mejor de mi vida fue amar, ahí veré con claridad y Dios, el que me dio la vida me acompañará para siempre…



Por Daniel Pérez 

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