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martes, 9 de mayo de 2017

Las Aflicciones


Las pruebas son una constante en la vida de cualquier persona, sean cristianas o no, y siempre estarán ahí. En muchas ocasiones, esas mismas pruebas sirven como una “excusa” para conocer al Señor y así empezar una nueva vida.


Pero, por el contrario, cuando le conocemos, sabemos que las pruebas nos sirven para crecer espiritualmente, madurar y alcanzar la estatura del varón perfecto. La aflicción, igualmente, es un medio para medir tu fe, hay que verla como aquello que te permitirá ver la gloria de Dios en tu vida.

Infortunadamente, muchas personas en medio de la prueba optan por no buscar del Señor, piensan que la solución a sus problemas la tienen ellos o que está en sus manos o en las manos de otras personas, así que, en vez de corregir una situación,  la empeoran, volviendo todo más difícil. ¿Deseas saber qué dice la Palabra de Dios al respecto?

“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová” (Salmos 34: 19 RVR1960).

Jehová siempre está atento y en espera a que busquemos más de Su presencia, no sólo en aquellos momentos donde viene la prueba y las aflicciones, también en los momentos en los que todo marcha bien. Algo que debemos aprender del salmista es que decía alabaré a Jehová en todo tiempo (Salmos 34:1 RVR1960), porque el gozo del cristiano lo determina su alabanza al Señor. Es hermoso buscar de Dios en todo tiempo y no solo cuando se acerca la aflicción. Debemos buscarle en todo momento, no cuando las circunstancias lo ameriten.


Muchas son las aflicciones por la que pasaremos en este mundo, pero si confiamos y creemos que Dios nos librará de ellas, nuestra carga se hará más ligera. En esta semana que empieza hoy, quiero que pongas toda tu carga en las manos del Señor y repitas esta corta oración:

Señor, hoy quiero darte gracias por dejarme ver en este día cuán grande es tu misericordia. Padre hoy vengo a ti arrepentido por todo lo que me ha alejado de ti, te pido perdón porque te fallé y reconozco que sin ti mi vida nada es. Señor, hoy pongo en tus manos mis aflicciones porque sé que Tú me librarás de ellas. Te doy las gracias porque TODO ha sido hecho en el nombre de Jesús y aunque con mis ojos no lo pueda ver, tengo la fe que ya fue hecho. Gracias por ser ese Padre que nunca me abandona, en el nombre de Jesús, amén.


Bajo la guía del Espíritu Santo,
Sergio Meza Padilla
Reflexiones Cristianas


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